
Hace 2 años que estamos en Argentina con mi familia. Pudimos volver de Australia mientras la pandemia todavía azotaba, así que ahora que todo está más relajado respecto a ese tema, pensé que era momento de volver a viajar. Siempre había escuchado sobre la Patagonia y las maravillas que tiene nuestro sur, por lo que supe que era el mejor lugar para que conociéramos los tres.
Empezamos nuestra travesía en la ciudad de Córdoba, desde donde tomamos un vuelo con Flybondi rumbo a Bariloche. Conseguimos un descuento gracias a nuestras membresías en Club La Nación y Club Flybondi, ¡así que eso ya nos puso de buen humor para el resto del viaje! Los vuelos de ida y vuelta para los tres nos costaron $60.000 pesos (unos USD 150) ¡Un regalo!
Cuando llegamos a nuestro destino, nos encontramos con paisajes más espectaculares de lo que habíamos imaginado. La cordillera de los Andes, los lagos, los senderos... era todo simplemente hermoso. Nos alojamos en el hotel Bahía Paraíso Luxury, un hotel de tres estrellas que incluía desayuno buffet con vistas panorámicas al lago y habitaciones con jacuzzi. ¿Existe mejor forma de disfrutar?
El primer día, nos aventuramos a conocer el Centro Cívico, el punto turístico más importante de la ciudad. Construido en 1940, es una muestra de la arquitectura de la región y está ubicado en un lugar privilegiado con vistas al lago Nahuel Huapi. También visitamos la catedral, una construcción de piedra que nos dejó sin palabras.
Por supuesto, no podíamos pasar por Bariloche sin probar sus chocolates. Recorrimos las chocolaterías más famosas como RapaNui, Mamuschka y Del Turista. En RapaNui, además de comprar chocolates, también probamos sus deliciosos helados y wafles. ¡Incluso tienen una pista de patinaje sobre hielo!
El día siguiente alquilamos un auto ($ 10000 por día) y nos aventuramos a hacer el Circuito Chico, uno de los paseos tradicionales de Bariloche. Se trata de un “loop” en el camino, un paseo que parte del centro de la ciudad hacia el oeste bordeando el lago Nahuel Huapi y que permite observar en su trazado bosques, lagos y paradores para detenerse a sacar fotos con un marco inigualable. Se pasa por el cerro Campanario (mayores $2500, menores de 4 años no pagan) donde se puede subir en aerosillas o caminando. ¡Arriba hay miradores y barcitos con vista 360º, super recomendables!
En el Circuito, hay diferentes puntos donde se puede parar con senderos para visitar. Uno de ellos es el Sendero de Arrayanes, que se puede recorrer mientras uno se asombra de la naturaleza y de lo poco que está intervenido por el hombre el lugar. Todo muy puro, limpio y prolijo.
En el paseo hay muchos lagos. Podemos encontrar el Lago Escondido, al que se puede llegar también en colectivo, tomando la línea 20 en el centro de la ciudad. Ofrece vistas hermosas y paseos de fácil acceso, ideal para ir con chicos y con gente grande. Después… Villa Tacul, donde cerca hay una playa llamada Bahía de los Troncos, que debe su nombre a un incendio que ocurrió en el Cerro Capilla, en frente de la playa. El fuego hizo que muchos troncos cayeran al lago y fueran llevados por la corriente hasta la orilla. Cuándo llegamos a Playa Tacul casi lloramos de emoción cuando vimos ese paisaje tan increíble. A pesar de que visitamos muchos lugares bonitos en todo el mundo, nunca habíamos visto algo como esto. Las montañas detrás del lago creaban un marco perfecto para que disfrutáramos de la vista de un lago cristalino con una costanera de piedras. Tenés que quedarte ahí y disfrutarlo por un buen rato. Definitivamente es un lugar que recomendamos.
Siguiendo nuestro camino, pasamos por el hotel Llao Llao, uno de los íconos de Bariloche. No conseguimos lugar, pero se puede almorzar, merendar o cenar, aunque no se esté alojado en el lugar. Eso sí, hay que reservar con tiempo.
Más adelante, pasamos por Colonia Suiza, un lugar muy pintoresco en la montaña. Se llama así porque allí se asentaron las primeras familias suizas que llegaron a la región a fines del siglo XIX. Además de la hermosa playa, podés visitar la feria y ver cómo hacen el curanto. Esto solo está disponible los miércoles y domingos, así que es mejor planear el paseo para alguno de estos días.
El Circuito toma todo el día, pero vale la pena detenerse y conocer cada lugar para enamorarse de la zona y descubrir rincones llenos de magia. Nosotros terminamos el paseo en el parque temático Nahuelito, que es un lugar para niños, pero toda la familia lo puede disfrutar. Recorrimos 400 metros, donde conocimos a través de maquetas de tamaño real a los dinosaurios que habitaron la región. Leo, mi hijo, quedó encantado con los dinosaurios.
Al día siguiente fuimos al cerro Otto. Se puede subir en teleférico, pero tuvimos que hacerlo en auto porque ese día había mucho viento. En su cima se encuentra un restaurante giratorio que permite tener una vista de 360º de la zona. Posee capacidad para 200 personas sentadas y gira en un tiempo de 20 minutos, a una velocidad casi imperceptible, mientras los pasajeros degustan alguna de las opciones gastronómicas, al tiempo que se maravillan con una postal única y fascinante de todo el Parque Nacional Nahuel Huapi.
También conocimos lugares hermosos como Villa Los Coihues, en las márgenes del Lago Gutiérrez, con espectaculares paisajes para no dejar de sorprenderse.
¡No hay que olvidarse de la gastronomía del lugar! Hay un lugar llamado La Fonda del Tío, que es famoso por sus pastas y por tener las milanesas más grandes y deliciosas de la ciudad. ¡Nos costaron $2600, pero valieron cada centavo!
También fuimos al Náutico, un bodegón con vistas al lago, donde probamos las mejores rabas que he comido en mi vida. Y no podemos dejar de mencionar Blend, una casa de té con un trato excelente y un deck afuera con vistas al lago. ¡No te vayas de ahí sin probar el cheesecake y las medialunas de masa madre!
Y por supuesto, el Cerro Catedral, el centro de esquí más importante de la región. Aunque fuimos en una época en que no había nieve, pudimos ver toda la infraestructura que tienen preparada para la temporada de invierno, con hoteles, restaurantes y todo lo que necesitás como turista.
También recomendamos una parada en el Correntoso, conocido como el río más corto del mundo. Con solo 300 metros de longitud entre el lago del mismo nombre y el Nahuel Huapi, cada paso que das te enamora más del lugar.
Las rutas están en excelente estado y hay buena infraestructura a buenos precios. Sin duda volveremos a ese paraíso patagónico.










